Fruto perteneciente a la familia de las leguminosas, su árbol es también conocido como higuera egipcia. En la cultura egipcia se obtenía de este fruto la goma garrofín, la cual era utilizada para aprestar las vendas de las momias, y cuyas propiedades han hecho que posiblemente estos tejidos hayan podido resistir la acción del tiempo.

Algo muy curioso es que sus semillas son todas de peso y tamaño uniforme. Lo que llamó la atención de los antiguos joyeros árabes y judíos, que los utilizaron como unidad de peso: el garrofín. Tan extendido fue su uso, que del nombre árabe “quirat” hoy deriva la palabra “quilate”. Por lo que el garrofin fue el patrón original de esta unidad de peso de diamantes y gemas preciosas, cuyo peso equivale al peso aproximado de un garrofín, 200 milígramos.

Fue alimento fundamental durante la Guerra Civil Española y la posguerra, épocas de hambruna y de dificultad para acceder a los alimentos. Hoy día tiene muchas aplicaciones en la alimentación, tanto animal como humana.

La algarroba es rica en hidratos de carbono y fibras solubes, las cuales hacen que sus abundantes azúcares, principalmente sacarosa, glucosa, maltosa y fructosa, sean de absorción lenta. Tiene la ventaja de contener menos grasas y nada de cafeína respecto al cacao. Por lo que en los último años ha crecido mucho su consumo por su uso en repostería.

Aunque su composición en proteínas y aminoácidos es bajo, es rica en triptófano. Este aminoácido esencial funciona tanto como precursor de la serotonina (neurotransmisor implicado en la regulación del estado anímico, el estrés y el apetito), como interviene en la síntesis de la melatonina (hormona clave para regular los ciclos de sueño y vigilia).

También su contenido en grasas es bajo, pero de igual manera son de calidad, como son el ácido linoleico (Omega6) y el ácido oleico (Omega 9). Así como también presenta una variedad de vitaminas del tipo B y vitamina A, además de minerales como el magnesio, fósforo, zinc, potasio y el calcio.