El origen de la palabra maíz es “mahis” proveniente del taíno, lengua hablada por los pueblos precolombinos, y cuya traducción quiere decir “lo que sustenta la vida”.

Su origen se dio en la región central de México a través de la fusión de plantas que crecían de forma silvestre. Por ello los científicos reconocen que el maíz podría ser la primera planta fruto de la intervención humana y el mejoramiento milenario hecho por los pueblos indígenas que lo cultivaban hace ya más de 9 mil años.

Es un cereal muy energético y nutritivo por los hidratos de carbono y las proteínas que proporciona. Sin embargo, sus proteínas son deficitarias en los aminoácidos triptófano y lisina, por lo que para aprovecharlas mejor es recomendable combinarlo con otros alimentos, como las legumbres.

De todos los cereales es el que ofrece un mayor aporte de vitamina A y carotenoides (compuestos con importante acción antioxidante). Además de contener vitamina B1, B3, B9 (ácido fólico) y C, lo que nos ayuda positivamente en nuestro estado de ánimo, concentración, memoria y sueño.

En cuanto a su aporte de minerales destaca su índice de yodo y selenio aportando también cantidades menores de potasio, zinc, sodio, magnesio, hierro y calcio.