Cultivada principalmente en América, Asia y África, la mandioca es también conocida como yuka o casava. Se trata de una raíz o tubérculo que ya se consumía en los imperios inca y maya.

Sus principales virtudes son que es muy fácil de producir y que se compone principalmente de almidón. Lo que la convierten en alimento base de la dieta de países tropicales, tanto por saciar el hambre como por aportar energía de forma rápida.

Presenta una baja cantidad de proteínas y grasas, lo que la convierte en alimento recomendado para quienes quieren reducir de peso o sufren de trastornos digestivos, pues es de fácil digestión.

La yuca nos aporta una buena dosis de vitaminas, siendo la C más destacada. Responsable de muchas funciones en el cuerpo, tales como la cicatrización de heridas, la fuerza del tejido conectivo, la salud del sistema inmune y la formación de tejido cicatricial.

También contiene vitamina A, K, y gran variedad del grupo B. Destaca principalmente la B9 o ácido fólico, por lo que es aconsejable para las mujeres en los periodos de gestación y lactancia ya que es una vitamina que ayuda al organismo en el mantenimiento y en la creación de células nuevas. Una ingesta adecuada de ácido fólico antes y durante el embarazo, previene posibles defectos congénitos medulares y cerebrales del bebé.

Entre los minerales que contiene la mandioca, se encuentran el potasio (desempeña un importante rol a nivel celular y eléctrico), fósforo y calcio (la combinación perfecta para proporcionar dureza a huesos y dientes), magnesio (potenciador de la energía necesaria para el organismo, ayudando en la producción de proteínas, y buen regulador de nuestro sistema inmunitario y de los niveles de glucosa), sodio, zinc, hierro y selenio.